DEVOCIONAL

DISTINGUIENDO LOS TIEMPOS DE SU VISITACIÓN

LECTURA DIARIA

Cantares 5:2-6

2 Yo dormía, pero mi corazón velaba.
Es la voz de mi amado que llama:
Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía,
Porque mi cabeza está llena de rocío,
Mis cabellos de las gotas de la noche.
3 Me he desnudado de mi ropa; ¿cómo me he de vestir?
He lavado mis pies; ¿cómo los he de ensuciar?
4 Mi amado metió su mano por la ventanilla,
Y mi corazón se conmovió dentro de mí.
5 Yo me levanté para abrir a mi amado,
Y mis manos gotearon mirra,
Y mis dedos mirra, que corría
Sobre la manecilla del cerrojo.
6 Abrí yo a mi amado;
Pero mi amado se había ido, había ya pasado;
Y tras su hablar salió mi alma.
Lo busqué, y no lo hallé;
Lo llamé, y no me respondió.

REFLEXIÓN:

Hay momentos en que anhelamos la presencia de Dios con todo nuestro corazón y deseamos ver su gloria, pero debemos entender que la presencia de Dios se puede manifestar en cualquier momento y no nos debemos mover, ni cesar nuestro anhelo por un instante, pues si nos descuidamos de buscar la presencia de Dios, posiblemente Dios se quiera manifestar, pero al cesar nuestra búsqueda, Él ya no este allí para nosotros.
Debemos entender que Dios es un Dios de tiempos, y que debemos aprender a discernir los tiempos en los cuales vivimos, si estamos siempre atentos y velando y anhelando su presencia, cuando Él se manifieste, vamos a ver su gloria y vamos a tener lo que tanto hemos anhelado de Él.
 

¿Y DIOS QUE TE HABLO HOY?